Desayunando

Desayunando…

Calliou

Muchos nenes e incluso adultos no tienen el hábito de desayunar, algunos dicen no tener hambre, otros que a esa hora el desayuno les cae mal, etc. ¿Les insistimos para que desayunen?


¿Es verdad lo de “desayunar como un rey y cenar como un mendigo”?


Estas son preguntas que nos solemos hacer muchas personas, sobre todo los papás. Principalmente obligarlos nunca es una buena idea. Hay quienes afirman que las personas que desayunan tienen menor tendencia al aumento de peso y tienen mayor rendimiento intelectual. La verdad es que no hay estudios que realmente lo demuestren, quizás esto tenga más relación con que las personas que desayunan, suelen ser familias con mejores hábitos en general.


¿Está bueno desayunar en casa antes de empezar el día repleto de actividades? Seguro que sí, siempre es mejor tomarte el tiempo a la mañana (o la noche previa) para dejar algo semi preparado y nutritivo, porque seguramente si el nene no desayuna en casa, en un rato sí tenga hambre, y si está en el jardín, la oferta, tristemente no suele ser la óptima: galletitas y jugos.


¿Deberíamos comer más que en otras comidas? La verdad es que no necesariamente. Hay quienes cenan poco o muy temprano y tendrán más hambre a la hora del desayuno y hay quienes no. Siempre es más fácil y saludable si realmente damos lugar a la sensación de hambre y saciedad. Aprendamos a respetarla.


Sí hay algo cierto y es que todo lo que se acompañe de una rutina con horarios y actividades rígidas que no aceptan cambio, a la larga se hace difícil de seguir. Si el ambiente es de persecución, de gritos, de amenazas, suele producirse el efecto contrario. Igual que cuando obligamos a los nenes a hacer algo en contra de su voluntad, sobre todo en la comida ¡La odian!!

Tampoco sería conveniente recurrir a las comidas rápidas para que no tengan la pancita vacía, tal es el ejemplo de las bebidas azucaradas, chocolatadas ya listas, galletitas de paquete, etc.


Lo ideal es levantarse 30 minutos antes, tener todo listo, invitar a los comensales, desayunar los adultos y los niños seguramente hagan lo mismo, o prueben algo, nos copian. No intentemos pretender que un nene de 10 kg o de 20 kg coma lo mismo que nosotros. Probemos comer 5 veces la porción que les damos y veremos que al rato estamos a punto de reventar. Ofrezcámosles alimentos apropiados, en un ambiente ameno, que ellos decidan lo que comer y la cantidad. Y si no llegan a probar nada, se puede tener la opción de llevarles algo de lo que preparamos para que en el camino si les da hambre lo coman, o al comienzo de la jornada escolar, no los vamos a estar malcriando con esto. Desde que cumplen el año hasta los 5 años suelen comer bastante poco (a nuestros ojos). ¡De ahí comienzan a aumentar sus necesidades y ya en la escuela primaria o les preparamos algo o nos comen a nosotros!


No hagamos del comer un momento negativo, siempre después de las tormentas llega la calma, pero no estropeemos esto: si ponemos demasiado énfasis en intentar cambiar algo obligándolos, chantajeándolos lograremos todo lo contrario y quizás hasta que sean adultos no querrán probar nada. Tratemos que una de las comidas del día sea compartida por la familia, sin pantallas que interfieran. Esto depende del momento en que todos están en casa, y a veces el desayuno es uno de esos momentos.