El nene casi no come


Es raro que un ambiente de superabundancia alimentaria y donde tanto niños como adultos estamos sobre nutridos, (no estoy hablando de lugares necesitados donde tristemente existe la desnutrición y los niños “se mueren” de hambre realmente), existan niños que no coman, cuando por naturaleza el ser humano necesita alimentarse para subsistir y para esto solo necesita de su instinto.


Quizás nuestras expectativas sobre la cantidad que deberían comer no es la misma que la del niño o quizás la cantidad que le ponemos en el plato es demasiada y por eso pensamos que no comen nada?


Lo mismo surge cuando nuestra amiga nos cuenta lo bien que come su niño y nuestro hijo nos dice fulanito en el jardín se come todo lo que le manda la mamá. Nos da una “envidia”. Será que la mamá le manda la porción justa? Acorde a sus necesidades? Igual nosotros seguiremos pensando que nuestro niño no come nada, no termina el plato, no va a crecer bien y miles de etcéteras.


Puede ser que muchas veces nos encontremos diciendo: si no terminas el plato no hay postre, no vas a pasear, no hay nada a la hora de la merienda, come sin hablar tanto, etc. Hasta en los dibujitos animados aparecen estos mensajes. Hace unos días, mientras mi nene miraba unos dibus, escuchaba a la abuela de Peppa Pig que le decía que coma todo el pastel para poder ir al parque. O el famoso Caillou, en un episodio, cuando la mamá le contaba que para crecer tanto como su amiguito André (que es 2 años mayor que él) tiene que comer más y dormir más, con lo cual el nene empieza a terminar el plato, repetir la comida y dormir más… les parece que esto no puede predisponer a que el niño pierda sus sensaciones internas de saciedad y las vaya modificando? Si desde pequeños estimulamos a que coman solo si tienen hambre, no los obligamos a comer más de lo que desean, no los chantajeamos para que se terminen el plato, ellos solitos podrán decir cuando no necesitan más y están llenos. Diversos estudios nos demostraron que los niños, desde que son bebés regulan su ingesta, comen hasta donde pueden y quieren, pero ojo, no estropeemos esto, que si por muchos años estimulamos a los niños a comer 5 bocados más de lo que querrían, a la larga será su media y a la larga crecerán, claro, pero a lo ancho más que a lo largo. Y he aquí la gran cantidad de obesidad infantil que nos rodea. Una vez más, esto es solo una pata, para que tengamos una mirada crítica y constructiva a la hora de obligar a nuestros hijos a comer y a terminar el plato. Que a la larga no hace más que generar aberraciones hacia los alimentos que los obligamos y sobre-ingesta de aquellos que les prohibimos.


Otra vez volvemos a lo mismo, si el contexto que les ofrecemos es un ambiente cálido a la hora de la comida, con alimentos variados, naturales, caseros, sin tanta comida chatarra alrededor, ellos solos dirán cuándo y cuánto quieren comer. Y a la larga nuestro ejemplo será mucho más importante que cuánta palabra sobre alimentación saludable les digamos.


Pensarán que soy una experta en la nutrición infantil? No, nada que ver. Soy una mamá dedicada al tema porque a mí tampoco me resulta simple. También voy cambiando de estrategias. También utilizo cada tanto el: “que músculos te crecieron”, después de comer un rico plato colorido de esos que tanto me gustan jejeje, ahí es que recuerdo lo que les cuento y hago como que no dije nada. Obviamente la nutrición me apasiona, pero a pesar de lo que les cuento y de COMIDA PARA MIS GURISITOS, mi enfoque en la carrera es más hacia los adultos, y aunque les parezca raro creo fehacientemente, que la única forma de mejorar los índices de obesidad actuales y prevenirla es mejorar los hábitos familiares y enfocarnos desde la niñez.

Los niños, en cuyo hogar se come de manera saludable; la familia es menos sedentaria y los padres no presentan obesidad suelen tener menos riesgos de padecerla en un futuro.


Una vez más… más simpleza y colores a la hora de las comidas, menos comentarios contraproducentes, con más charlas familiares compartidas, donde la comida está, pero no es el centro de la charla.


Valeria Zlotnitzky, médica especialista en nutrición.

Texto inspirado en el libro “Se me hace bola” del nutricionista español Julio Basulto.